
Van en la Cipressa un minuto más rápido que el resto se ha convertido en la declaración que marca el pulso de esta clásica. El belga no ocultó su asombro al reconocer que su ritmo superó en sesenta segundos al de sus rivales.
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Un tramo decisivo
La Cipressa, con sus rampas exigentes y su ubicación cerca del final, suele ser el momento clave para lanzar ataques que pueden definir la carrera. Cuando un corredor corona un minuto por delante, el efecto psicológico en el grupo es inmediato.
Reacción del pelotón
Los demás ciclistas tuvieron que intensificar el paso para no ceder más terreno. Algunos recurren a rodar en grupo, mientras que los líderes de equipo planean contragolpes estratégicos.
Impacto en la general
Superar por tanto tiempo a los favoritos modifica las expectativas de cara al sprint final. La consigna ahora es neutralizar a quien impone un ritmo tan demoledor.
Lo que viene
Con solo unos kilómetros restando, todos los ojos estarán en cómo responde el belga y si su confesión se traduce en victoria. ¿Logrará mantener esa ventaja hasta meta?
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